
Ganaste.
Aunque...
Confieso que,
en mi situación,
extraño no poder extrañarte.
El jugo de pera no sabe igual por las mañanas,
pero se respira aire de sosiego.
Me encuentro en el desencuentro
de saberte, mas no recordarte,
de pensarte, pero no recobrarte.
(Ni a mí, de repente).
Me equivoqué.
En realidad perdiste.
DdC